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Logopedia

Ejercicios de praxias y soplo para niños: cuándo ayudan y cómo hacerlos en casa

Equipo de Maravillosa Mente · Actualizado el 30 de octubre de 2026

Respuesta rápida: Las praxias son ejercicios de movimiento de labios, lengua y mejillas, y los de soplo trabajan el control del aire. Tienen sentido dentro de una terapia miofuncional indicada por un logopeda, por ejemplo en la deglución atípica o la respiración oral, pero las revisiones científicas no muestran que por sí solos mejoren la pronunciación: los sonidos se trabajan mejor practicándolos en palabras.

¿Qué son las praxias?

En logopedia llamamos praxias bucofonatorias, u orofaciales, a los movimientos voluntarios y coordinados de los labios, la lengua, las mejillas y la mandíbula: sacar la lengua, llevarla a las comisuras, dar besos, inflar los mofletes. Los ejercicios de soplo, por su parte, trabajan la dirección y la fuerza del aire al salir por la boca.

Son ejercicios muy populares. Aparecen en fichas, aplicaciones y vídeos, y muchas familias los hacen en casa con la idea de que ayudarán a su hijo a hablar mejor. Antes de empezar, conviene saber para qué sirven de verdad.

¿Las praxias ayudan a pronunciar mejor?

La respuesta honesta es que, por sí solas, no hay pruebas de que lo hagan.

En la literatura científica estos ejercicios se llaman ejercicios orales motores no verbales, porque se hacen sin producir sonidos del habla. Esto es lo que dicen las revisiones:

  • Una revisión Cochrane de 2015 (Lee y Gibbon) solo encontró tres estudios con 22 niños en total, todos pequeños y con limitaciones. Concluyó que no hay pruebas sólidas de que estos ejercicios sean eficaces, ni solos ni añadidos a la terapia del habla, en niños con trastornos de los sonidos del habla.
  • Una revisión sistemática de 2009 publicada por la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), de McCauley y colaboradores, concluyó que las pruebas eran escasas y poco concluyentes, y que su uso para mejorar el habla debía considerarse todavía experimental.
  • La propia ASHA pide a los logopedas que se pregunten qué consigue cada ejercicio y si de verdad se dirige al error concreto del niño.

¿Por qué no funcionan para la pronunciación? Porque hablar es un movimiento muy fino, rápido y específico de cada sonido. Sacar la lengua para tocarse la nariz no se parece al gesto que hace la lengua para decir /r/ dentro de la palabra “perro”. El cerebro aprende a pronunciar practicando el sonido, no un movimiento distinto.

Si tu hijo no pronuncia bien algún sonido, te interesa nuestra página sobre dislalias o errores de pronunciación, donde explicamos qué es normal a cada edad.

¿Cuándo sí tienen sentido estos ejercicios?

Los ejercicios de labios, lengua, mejillas y respiración tienen su sitio en la terapia miofuncional, la parte de la logopedia que trabaja cómo la boca respira, traga, mastica y se coloca en reposo. Puede estar indicada cuando hay:

  • Deglución atípica: la lengua empuja los dientes o se coloca entre ellos al tragar. Lo explicamos en la página de deglución atípica y terapia miofuncional.
  • Respiración oral: el niño tiene la boca abierta a menudo, también cuando duerme o está concentrado.
  • Labios que no cierran en reposo o poco tono en la lengua o las mejillas.
  • Dificultades para masticar o un patrón de alimentación inmaduro para la edad.

En estos casos los ejercicios no van sueltos. Forman parte de un plan que decide el logopeda tras una valoración, a menudo en coordinación con el pediatra, el otorrino o el ortodoncista, y que incluye aprender el patrón correcto de tragar o de respirar en situaciones reales.

Fuera de un plan, hacerlos como juego no hace daño si se respetan las pautas de seguridad. Pueden ayudar a que el niño conozca su boca y a pasar un rato divertido frente al espejo. Lo que no conviene es sustituir con ellos una valoración cuando hay una dificultad real.

¿Qué ejercicios sencillos podemos hacer en casa?

Estos son ejercicios básicos para jugar frente a un espejo. Si un logopeda os ha dado un programa concreto, sigue el suyo.

Zona Ejercicio Cómo hacerlo como un juego
Labios Dar besos sonoros y luego sonreír mucho, alternando “Besos a los peluches”: un beso para cada uno y una sonrisa enorme al terminar.
Labios Apretar los labios cerrados y hacer pedorretas “El motor del coche”: arranca, acelera y frena con los labios.
Lengua Llevar la punta a una comisura y a la otra “El limpiaparabrisas”: la lengua barre de un lado a otro sin mover la cabeza.
Lengua Relamerse los labios en círculo Pon un poco de yogur alrededor de la boca y que lo limpie dando la vuelta completa.
Lengua Apoyar la punta detrás de los dientes de arriba “¿Dónde vive la lengua?”: busca su casita en el paladar y se queda ahí mientras cuentas hasta cinco.
Lengua Hacer chasquidos con la lengua “Los caballos”: trotan despacio, luego al galope.
Mejillas Inflar los mofletes con los labios cerrados “El globo”: se infla y, con un toque suave en la mejilla, se deshincha.
Mejillas Pasar el aire de un moflete al otro “La pelota escondida”: adivina en qué lado está.
Soplo Soplar pompas de jabón Pompas grandes soplando despacio, pompas pequeñas soplando fuerte.
Soplo Mover una bolita de papel o algodón con una pajita Carreras por la mesa hasta una portería hecha con un vaso.
Respiración nasal Inspirar por la nariz con la boca cerrada “Oler flores”: huele una flor o una fruta y suelta el aire despacio.
Respiración nasal Echar el aire por la nariz sobre un espejo “El espejo mágico”: mirad juntos la nube que deja el aire de cada orificio.

¿Con qué frecuencia y cómo hacerlos sin forzar?

  • Poco y a menudo. Unos minutos al día funcionan mejor que media hora el fin de semana. Si los ha pautado el logopeda, sigue su frecuencia.
  • Siempre como juego. Si se convierte en una obligación o en una pelea, deja de ser útil. Para en cuanto se canse.
  • Nunca a la fuerza. No le metas los dedos en la boca ni le sujetes la cara para que haga un movimiento.
  • Con espejo y contigo delante. Imitar es más fácil que seguir instrucciones.
  • Cuidado con el soplo. Soplar muchas veces seguidas puede marear; haz pausas y que esté sentado.
  • Ojo con las piezas pequeñas. Bolitas, algodones y globos pueden provocar atragantamientos en los más pequeños. Siempre con un adulto al lado.
  • Revisa las alergias si usas alimentos como yogur o miel, y recuerda que la miel no se da a menores de un año.

¿Cómo se trabaja mejor la pronunciación?

La pronunciación mejora practicando los sonidos donde se usan: en sílabas, palabras y frases. En logopedia se suele seguir un orden parecido a este:

  1. Escuchar la diferencia entre el sonido correcto y el que el niño usa en su lugar.
  2. Colocar el sonido con ayuda del espejo, de pistas visuales y del tacto.
  3. Llevarlo a sílabas y palabras, y después a frases y conversación.
  4. Generalizar, para que lo use también cuando habla deprisa o está emocionado.

En casa puedes ayudar sin hacer ejercicios:

  • Devuélvele el modelo correcto sin hacerle repetir: si dice “tasa”, contesta “sí, vamos a casa”.
  • Habla despacio y claro, sin imitar sus errores.
  • Juega con palabras que contengan el sonido que le cuesta: cuentos, canciones o adivinanzas.

¿Cuándo conviene consultar con un logopeda?

Pide una valoración si notas alguna de estas señales:

  • Respira por la boca de forma habitual, ronca o duerme con la boca abierta.
  • Al tragar, la lengua asoma entre los dientes o el ortodoncista ha visto una mordida abierta.
  • Babea más de lo esperable para su edad o le cuesta masticar.
  • A los 4 años le cuesta mucho que le entiendan personas de fuera de casa.
  • A los 5 o 6 años sigue cambiando u omitiendo varios sonidos.
  • Pronuncia la /s/ con la lengua entre los dientes o con el aire saliendo por un lado.

Si dudas de si es momento de consultar, te ayuda nuestra guía sobre cuándo llevar a tu hijo al logopeda.

En nuestro centro de Chamberí, en Madrid, valoramos la pronunciación, la respiración y la forma de tragar, y te explicamos qué ejercicios tienen sentido en el caso de tu hijo y cuáles no. Puedes ver más sobre el área de logopedia o pedir una valoración.

Fuentes: Lee y Gibbon, «Non-speech oral motor treatment for developmental speech sound disorders in children», Cochrane Database of Systematic Reviews, 2015; McCauley, Strand, Lof, Schooling y Frymark, «Evidence-Based Systematic Review: Effects of Nonspeech Oral Motor Exercises on Speech», American Journal of Speech-Language Pathology, 2009; American Speech-Language-Hearing Association (ASHA), Practice Portal, «Speech Sound Disorders: Articulation and Phonology».

Preguntas frecuentes

¿Los ejercicios de praxias ayudan a pronunciar la r?

No por sí solos. Una revisión Cochrane de 2015 no encontró pruebas sólidas de que los ejercicios orales sin habla mejoren la pronunciación. La /r/ se trabaja mejor aprendiendo a escucharla y a producirla en sílabas y palabras, con la guía de un logopeda.

¿Cuánto tiempo al día hay que hacer praxias?

Si el logopeda las ha indicado, lo habitual son pocos minutos al día, en forma de juego, mejor que una sesión larga de vez en cuando. Si tu hijo se cansa o se frustra, para y vuelve a intentarlo otro día.

¿Soplar ayuda a hablar mejor?

Soplar es un juego útil para tomar conciencia del aire y de la posición de los labios, pero no hay pruebas de que mejore por sí mismo la pronunciación. Tiene más sentido dentro de un plan concreto, por ejemplo para trabajar la respiración nasal.

¿A partir de qué edad se pueden hacer praxias?

No hay una edad fija: para seguir un ejercicio frente al espejo, el niño tiene que imitar a propósito, y cada uno lo consigue a su ritmo. En los más pequeños basta con juegos espontáneos como hacer pedorretas, poner caras o soplar pompas, sin convertirlo en una tarea.

¿Qué pasa si mi hijo no consigue mover la lengua hacia arriba?

Es normal que algunos movimientos cuesten al principio. Si le resulta imposible, si además le cuesta comer, tragar o se le entiende poco, coméntalo con el pediatra o pide una valoración de logopedia para revisar la movilidad de la lengua.

Da el primer paso. Te escuchamos sin compromiso.

Cuéntanos qué te preocupa y te orientamos sobre la valoración más adecuada para tu hijo o para ti.

O llámanos al +34 672 62 98 17