¿Qué es el TDAH?
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) es una condición del neurodesarrollo. Afecta a las funciones que nos permiten dirigir la atención, frenar un impulso, organizar una tarea o mantenernos quietos cuando la situación lo pide. No tiene que ver con la inteligencia ni con la falta de voluntad, y tampoco es consecuencia de una mala educación.
Es una de las consultas más frecuentes en psicología infantil. Bien acompañado, un niño con TDAH puede aprender, tener amigos y sentirse bien consigo mismo. Sin apoyo, a menudo acumula frustraciones, castigos y la sensación de que “no sirve”, y eso pesa más que el propio TDAH.
¿Cuáles son los síntomas del TDAH según el DSM-5?
El DSM-5, el manual diagnóstico de referencia, agrupa los síntomas en dos bloques:
- Inatención: no prestar atención a los detalles, dificultad para mantener la atención en tareas o juegos, parecer no escuchar, no terminar lo que empieza, problemas para organizarse, evitar tareas que exigen esfuerzo mental, perder cosas, distraerse con facilidad y olvidar actividades cotidianas.
- Hiperactividad e impulsividad: mover manos y pies sin parar, levantarse cuando debería estar sentado, correr o trepar en momentos inadecuados, dificultad para jugar tranquilo, estar “como con un motor”, hablar en exceso, responder antes de tiempo, no poder esperar turno e interrumpir.
Para hablar de TDAH en un niño tienen que darse al menos seis síntomas de uno o ambos bloques durante seis meses o más, de forma más intensa de lo esperable para su edad. Además, varios síntomas deben haber aparecido antes de los 12 años, notarse en dos o más entornos (por ejemplo, casa y colegio) e interferir de verdad en su vida. También hay que descartar que otra situación los explique mejor, como la ansiedad, un problema de sueño o una dificultad de aprendizaje.
Según qué bloque predomine, se habla de presentación con predominio de inatención, con predominio de hiperactividad-impulsividad o combinada.
Esta explicación sirve para entender el TDAH, no para diagnosticarlo en casa. Muchos niños tienen algunos de estos rasgos sin tener TDAH.
¿Cuándo conviene consultar?
Merece la pena pedir una valoración cuando las dificultades de atención o de autocontrol:
- Se repiten en casa y en el colegio, no solo en un sitio.
- Le están costando notas, amistades o conflictos constantes.
- Afectan a cómo se ve a sí mismo: se siente torpe, tonto o “el malo de la clase”.
- Han hecho saltar las alarmas del tutor, el orientador o el pediatra.
Si quieres ver cómo cambian las señales en preescolar, primaria y adolescencia, y qué valor tienen los test online, lo explicamos en la guía de señales de TDAH por edad.
¿Cómo se evalúa el TDAH?
El diagnóstico del TDAH es clínico: no hay un análisis ni una prueba única que lo confirme. La evaluación incluye:
- Entrevista con la familia sobre el desarrollo, el sueño, el comportamiento en casa y la historia escolar.
- Información del colegio, a través de cuestionarios estandarizados para el profesorado.
- Evaluación del niño con pruebas de atención y funciones ejecutivas adecuadas a su edad, además de la observación en sesión.
- Descarte de otras causas que pueden parecerse al TDAH o acompañarlo: ansiedad, dificultades de lectura como la dislexia, problemas de lenguaje o de procesamiento sensorial.
- Devolución a la familia, con conclusiones claras y un plan.
Si tras la evaluación se plantea un tratamiento farmacológico, nos coordinamos con el pediatra, el neuropediatra o el psiquiatra infantil, que son quienes pueden valorarlo y prescribirlo.
¿Cómo se trata el TDAH?
Las guías clínicas recomiendan un abordaje combinado, adaptado a la edad y a cada niño. En psicología trabajamos sobre todo tres frentes:
- Con el niño: estrategias de organización y planificación, técnicas para frenar antes de actuar, manejo de la frustración y trabajo de la autoestima.
- Con la familia: entrenamiento a padres con pautas concretas para las rutinas, los deberes, los límites y el refuerzo de lo que va bien. Es una de las intervenciones con más respaldo, especialmente en niños pequeños.
- Con el colegio: adaptaciones sencillas en el aula, como sentarle cerca del profesor, fragmentar las tareas o dar las instrucciones de una en una.
Cuando hay dificultades de aprendizaje, la pedagogía ayuda con las técnicas de estudio y la lectoescritura. Si además el niño busca moverse sin parar o le cuesta regularse, la terapia ocupacional puede aportar estrategias sensoriales y motoras. Muchos niños con TDAH tienen también dificultades sensoriales; puedes leer más en integración sensorial.
¿Qué puedo hacer en casa mientras tanto?
- Da las instrucciones de una en una, mirándole y con frases cortas.
- Usa rutinas visibles: un horario con dibujos o una lista en la nevera.
- Divide los deberes en bloques cortos con pausas para moverse.
- Fíjate más en lo que hace bien que en lo que hace mal, y díselo.
- Cuida el sueño: dormir poco empeora la atención y el control de impulsos.
TDAH en Chamberí
Atendemos a niños y adolescentes con TDAH, o con sospecha de tenerlo, en nuestro centro de Chamberí. Si quieres saber cómo trabajamos en general, visita la página de psicología infantil.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


