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Rabietas y problemas de conducta en niños en Chamberí

Los problemas de conducta son rabietas, desafíos o enfados más intensos y frecuentes de lo esperable para la edad del niño, que hacen difícil la convivencia. Trabajamos con el niño y, sobre todo, con la familia para recuperar la calma en casa.

  • Desde los 2 años hasta la adolescencia
  • Ríos Rosas, Chamberí
Psicóloga escuchando a una adolescente sentada en un sofá durante una sesión

¿Cuándo conviene consultar?

  • Las rabietas son diarias, muy largas o muy intensas, y no disminuyen al crecer.
  • Se niega casi siempre a lo que le pides y discute cada norma.
  • Pega, muerde, rompe cosas o se hace daño a sí mismo cuando se enfada.
  • Está irritable o enfadado la mayor parte del día, no solo en momentos puntuales.
  • El colegio os llama a menudo por su comportamiento o le cuesta mantener amigos.
  • En casa sentís que ya no sabéis qué hacer y que todo acaba en gritos o castigos.

¿Te reconoces en alguna? No hace falta tener un diagnóstico para pedir una valoración.

¿Qué consideramos un problema de conducta?

Todos los niños se enfadan, desobedecen y ponen a prueba los límites. Es parte de crecer y de aprender a gestionar la frustración. Hablamos de problema de conducta cuando esas reacciones son mucho más intensas, frecuentes o duraderas de lo esperable para su edad, y empiezan a afectar a la convivencia familiar, al colegio o a sus amistades.

Detrás de una conducta difícil casi siempre hay algo que el niño todavía no sabe manejar de otra forma: frustración, miedo, cansancio, dificultad para expresarse o para cambiar de actividad. Entender ese “para qué” es el primer paso para ayudarle.

¿Qué puede haber detrás de las rabietas y los desafíos?

Las causas suelen ser varias a la vez. Algunas de las más habituales:

  • Etapa del desarrollo: entre el año y los cuatro años, las rabietas son la forma habitual de expresar frustración.
  • Dificultades de lenguaje: un niño que no consigue hacerse entender se frustra más y lo expresa con el cuerpo. En estos casos puede ayudar una valoración de logopedia.
  • Ansiedad: negarse o enfadarse puede ser la forma de evitar algo que le da miedo. Lo explicamos en ansiedad infantil.
  • Dificultades de atención o impulsividad, como ocurre en el TDAH.
  • Sensibilidad sensorial: ruidos, ropa o cambios de rutina que le desbordan.
  • Cambios en la familia: un hermano, una separación, una mudanza o una pérdida.
  • Dinámicas que se enquistan: cuando la relación se llena de órdenes, discusiones y castigos, el niño y los padres entran en un círculo difícil de romper.

¿Qué dice el DSM-5 sobre los problemas de conducta?

La mayoría de los niños que atendemos por conducta no tienen ningún trastorno. Aun así, el DSM-5 describe algunos cuadros que conviene conocer:

  • Trastorno negativista desafiante: un patrón de enfado o irritabilidad, discusiones y desafío a las figuras de autoridad, o actitud vengativa, que dura al menos seis meses, con al menos cuatro síntomas y que se nota también con alguien que no sea un hermano.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo: irritabilidad persistente casi todos los días, con estallidos de ira graves y frecuentes. Solo se diagnostica entre los 6 y los 18 años y los síntomas tienen que haber empezado antes de los 10.
  • Trastorno de conducta: un patrón más grave, en el que se vulneran de forma repetida los derechos de los demás o normas sociales importantes.

Estos criterios sirven para entender en qué se fijan los profesionales, no para etiquetar a tu hijo. Solo una evaluación permite saber qué está pasando y si encaja o no en alguno de ellos.

¿Cuándo conviene consultar?

Pide una valoración si:

  1. Las rabietas siguen siendo diarias o muy intensas pasados los cinco años.
  2. Hay agresiones a otros, a sí mismo o a objetos de forma habitual.
  3. La irritabilidad está presente casi todo el tiempo, no solo cuando algo le sale mal.
  4. El comportamiento le está causando problemas en el colegio o con los amigos.
  5. Os sentís agotados y sin herramientas.

¿Cómo trabajamos?

Las intervenciones con más respaldo para los problemas de conducta en la infancia son los programas de entrenamiento a padres. Los padres son quienes más tiempo pasan con el niño y los cambios en casa son los que más se notan. Que trabajemos tanto con la familia no significa que lo estéis haciendo mal. Nuestro trabajo incluye:

  • Evaluación: entrevista con la familia, observación del niño, información del colegio y cuestionarios estandarizados, para entender cuándo, dónde y por qué aparecen las conductas.
  • Pautas para la familia: atención positiva, límites claros y previsibles, cómo actuar durante una rabieta y cómo evitar que se repita el mismo círculo.
  • Trabajo con el niño: reconocer emociones, calmarse, tolerar la frustración y resolver problemas, con juegos y actividades adaptadas a su edad.
  • Coordinación con el colegio, si nos das tu autorización, para que las respuestas sean coherentes en todos los entornos.

Si hay dificultades sensoriales o de regulación, la terapia ocupacional puede complementar el trabajo.

¿Cuánto se tarda en notar cambios?

Depende de la edad del niño, de cuánto tiempo lleve instalada la situación y de lo que haya detrás. Muchas familias notan que el ambiente en casa mejora en las primeras semanas, cuando empiezan a aplicar las pautas de forma constante. Los cambios más estables suelen llevar algunos meses.

Es normal que, al principio, algunas conductas empeoren un poco antes de mejorar: el niño comprueba si los nuevos límites se mantienen. Saberlo de antemano ayuda a no rendirse en ese momento. Revisamos contigo los avances de forma periódica y ajustamos el plan si algo no funciona.

¿Qué puedo hacer durante una rabieta?

  • Mantén la calma en la medida de lo posible: tu tranquilidad le ayuda a recuperar la suya.
  • Asegúrate de que nadie se hace daño y reduce las palabras al mínimo.
  • Cuando se haya calmado, pon nombre a lo que ha pasado (“estabas muy enfadado porque querías seguir jugando”).
  • Mantén el límite que habías puesto, sin añadir castigos nuevos en caliente.
  • Busca momentos tranquilos durante el día para estar con él y reconocer lo que hace bien.

Problemas de conducta en Chamberí

En nuestro centro de Ríos Rosas acompañamos a familias que viven la conducta de su hijo con desgaste y preocupación. Puedes conocer cómo trabajamos en la página de psicología infantil.

Última revisión: 30 de octubre de 2026

Preguntas frecuentes

Dudas habituales sobre problemas de conducta

¿Hasta qué edad son normales las rabietas?

Las rabietas son muy habituales entre el año y los cuatro años, cuando el niño quiere más de lo que sabe expresar o controlar. A partir de los cinco años deberían ser menos frecuentes. Si siguen siendo diarias, muy intensas o con agresiones, conviene consultar.

¿Por qué con los demás se porta bien y en casa no?

Es muy frecuente. Los niños suelen guardar lo peor para el lugar donde se sienten más seguros. No significa que lo estés haciendo mal, pero sí que en casa es donde más se puede trabajar.

¿Mi hijo tiene que estar en todas las sesiones?

No siempre. En niños pequeños, gran parte del trabajo se hace con los padres, porque los cambios en la forma de responder en casa son los que más ayudan. Con niños mayores combinamos sesiones individuales y familiares.

¿Los castigos funcionan?

Los castigos frecuentes o muy duros suelen aumentar el enfado y empeorar la relación. Funciona mejor combinar límites claros y consecuencias previsibles con mucha atención a lo que el niño hace bien.

Recepción del centro Maravillosa Mente Terapias, con el logo y los cinco rombos de colores de la marca Calle de Espronceda, 29
El centro

Problemas de conducta en Chamberí, a un paso del metro

Un espacio pensado para niños: salas luminosas, material de juego y un ambiente tranquilo para que la terapia se sienta como un lugar seguro.

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