¿Cuándo conviene ir al psicólogo siendo adulto?
Merece la pena consultar cuando algo te está haciendo sufrir durante semanas, te cuesta manejarlo solo y empieza a afectar a tu trabajo, a tus relaciones, a tu descanso o a tu forma de cuidarte. No hace falta estar “muy mal” para pedir ayuda. Muchas personas vienen en un momento de cambio o de agotamiento y quieren entender qué les pasa y cómo salir de ahí.
La atención la presta un psicólogo o psicóloga general sanitario, con intervenciones con respaldo científico adaptadas a cada persona.
¿Qué temas trabajamos con adultos?
- Ansiedad: preocupación constante, tensión, ataques de pánico o miedos que te limitan.
- Estrés: sobrecarga laboral o familiar, sensación de no llegar a todo, dificultad para descansar.
- Autoestima: autoexigencia, inseguridad, dificultad para poner límites o decir que no.
- Duelo: la pérdida de un ser querido, pero también una separación, una pérdida gestacional o la pérdida de un proyecto vital.
- Estado de ánimo bajo: tristeza, apatía o sensación de vacío que se prolonga.
- Apoyo en la crianza: dudas, culpa, cansancio o conflictos en la pareja sobre cómo educar.
¿Cómo distinguir el estrés normal de un problema de ansiedad?
La ansiedad es una respuesta útil ante una amenaza o un reto. Se convierte en un problema cuando es muy intensa, aparece sin motivo claro o se mantiene en el tiempo. A modo orientativo, el DSM-5 describe el trastorno de ansiedad generalizada cuando durante al menos seis meses hay preocupación excesiva y difícil de controlar sobre varios temas, acompañada de síntomas como inquietud, cansancio, dificultad para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular o problemas de sueño.
Del mismo modo, se habla de episodio depresivo cuando durante al menos dos semanas hay ánimo bajo o pérdida de interés por casi todo, junto con otros síntomas que afectan a la vida diaria.
Estas descripciones sirven para orientarte, no para diagnosticarte. Si te reconoces en ellas, lo indicado es una evaluación profesional.
¿Y el duelo? ¿Cuándo necesita ayuda?
El duelo es una respuesta natural a la pérdida y no tiene un calendario fijo. Lo esperable es que el dolor sea intenso al principio y, poco a poco, deje espacio para retomar la vida. La versión revisada del manual (DSM-5-TR) recoge el trastorno de duelo prolongado cuando, pasado al menos un año desde la muerte de un ser querido, el anhelo o la preocupación por esa persona siguen presentes casi a diario y con mucha intensidad, interfiriendo en la vida diaria.
No hace falta llegar a ese punto para pedir ayuda. Acompañar un duelo reciente puede hacerlo más llevadero.
¿Cómo os ayudamos como madres y padres?
Criar es exigente, y más cuando un hijo tiene dificultades de conducta, de desarrollo o de salud. Muchas madres y padres que vienen al centro con sus hijos nos dicen que también necesitan un espacio para ellos. Trabajamos:
- El agotamiento y la culpa que acompañan a la crianza.
- Cómo poner límites con calma y mantenerlos.
- Cómo manejar los propios enfados cuando el niño está desbordado.
- Cómo acompañar un diagnóstico de un hijo, por ejemplo de TEA o de TDAH.
- Cómo ponerse de acuerdo con la pareja o con el otro progenitor.
Si lo que os preocupa es la conducta de vuestro hijo, también puedes leer nuestra página sobre problemas de conducta.
¿Cómo es la terapia?
- Primera sesión: hablamos de lo que te trae, de tu historia y de lo que esperas de la terapia.
- Evaluación: en las primeras sesiones entendemos mejor qué está pasando y, si es útil, usamos cuestionarios estandarizados.
- Objetivos: acordamos contigo metas concretas y realistas.
- Intervención: trabajamos con técnicas con respaldo científico, como la terapia cognitivo-conductual, y revisamos cómo avanzas.
¿Qué puedo hacer mientras tanto?
Pedir ayuda profesional es un buen paso, y mientras llega la primera cita hay cosas sencillas que suelen ayudar:
- Cuida lo básico: horarios de sueño regulares, comer a sus horas y moverte un poco cada día.
- Reduce el alcohol y la cafeína, que empeoran la ansiedad y el descanso.
- Habla con alguien de confianza sobre cómo te sientes, aunque sea poco a poco.
- Evita aislarte y mantén alguna actividad que te guste, aunque te cueste empezar.
- Sé amable contigo: estar pasando una mala racha no significa que estés fallando.
Si notas que, a pesar de todo, el malestar va a más, no esperes y adelanta la consulta.
¿Cuándo hay que acudir a urgencias?
Si tienes pensamientos de quitarte la vida, has pensado en cómo hacerlo o sientes que no puedes más, no esperes a una cita. Acude a las urgencias de un hospital, llama al 112 o al 024, la línea de atención a la conducta suicida. Es gratuita, confidencial y atiende las 24 horas. También puedes llamar si te preocupa alguien cercano.
Psicología para adultos en Chamberí
Atendemos a adultos en nuestro centro del barrio de Ríos Rosas. Si quieres saber más sobre el área de psicología, visita la página de psicología infantil o pide cita.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


