¿Qué es una dislalia?
Una dislalia es un error al pronunciar uno o varios sonidos del habla que se mantiene cuando ya ha pasado la edad en la que es normal cometerlo. El niño puede sustituir un sonido por otro, omitirlo o pronunciarlo de forma distorsionada. Lo más frecuente es que afecte a la /r/, la /s/, la /k/ o a grupos de consonantes como “tr” o “bl”.
Hoy los logopedas hablamos también de trastornos de los sonidos del habla, un término más amplio que incluye las dificultades motoras para articular un sonido y las dificultades para organizar los sonidos dentro de la palabra. En la práctica, muchas familias siguen usando “dislalia”, y nosotros también lo hacemos para entendernos.
¿Qué errores son normales según la edad?
Aprender a pronunciar lleva varios años y es normal cometer errores por el camino. Los niños simplifican las palabras difíciles (“tete” por chupete, “lelo” por pelo) y, poco a poco, van incorporando los sonidos más complejos. La ASHA (la asociación americana de logopedia) recuerda que hacia los 4 años la mayoría de los niños se hacen entender por personas que no los conocen la mayor parte del tiempo.
Los estudios sobre adquisición de sonidos en niños hispanohablantes coinciden, de forma orientativa, en este orden:
| Edad aproximada | Sonidos que suelen estar presentes |
|---|---|
| 3 años | La mayoría de vocales y consonantes sencillas: /p/, /m/, /t/, /b/, /n/, /k/ |
| 4 años | /l/, /f/, /ch/, /s/ en muchas palabras y la /r/ suave de pera |
| 5 a 6 años | La /r/ fuerte de perro y los grupos como tr, pl, bl o gr |
Hay variación entre niños, así que un error aislado a una edad límite no suele ser preocupante. Lo que sí merece atención es que el niño no se haga entender, que tenga muchos sonidos afectados o que lo esté pasando mal. Tienes más referencias en nuestra guía de hitos del lenguaje por edad.
¿Por qué aparecen las dislalias?
Casi siempre se trata de un aprendizaje motor que no se ha terminado de ajustar: el niño no ha encontrado la posición o el movimiento correctos de la lengua y los labios. Algunos factores pueden influir:
- Dificultad para distinguir sonidos parecidos al oírlos, como la /r/ y la /l/.
- Problemas de audición, sobre todo si ha tenido muchas otitis en los primeros años.
- Hábitos orales como el chupete prolongado, chuparse el dedo o respirar por la boca, que se relacionan con una deglución atípica y con errores en la /s/.
- Alteraciones en la boca, como una maloclusión dental o, con menos frecuencia, un frenillo lingual corto.
Cuando los errores son muchos y el niño también tiene dificultades para formar frases o comprender, la valoración se amplía, porque puede tratarse de un retraso del lenguaje o de un trastorno del lenguaje (TDL).
¿Cuándo conviene consultar?
Te recomendamos pedir una valoración si:
- A los 4 años las personas de fuera de la familia le entienden con dificultad.
- Pasados los 5 o 6 años sigue con errores en varios sonidos.
- Pronuncia la /s/ con la lengua entre los dientes o con un sonido lateral, porque estos errores rara vez se corrigen solos.
- Está empezando a leer y escribir y confunde en el papel los mismos sonidos que confunde al hablar.
- Se da cuenta de sus errores, se frustra o evita hablar.
¿Cómo trabajamos las dislalias?
El objetivo es que el niño pronuncie bien el sonido en cualquier palabra y en cualquier situación, también cuando habla deprisa o está contento. Para eso seguimos un proceso progresivo:
- Valoración: revisamos todos los sonidos con pruebas estandarizadas adecuadas a su edad, la movilidad de la lengua y los labios, la respiración y la discriminación auditiva.
- Escuchar la diferencia: antes de producir un sonido, el niño aprende a reconocerlo y a distinguirlo de aquel por el que lo cambia.
- Colocar el sonido: con ayuda del espejo, juegos y ejercicios, encuentra la posición correcta y consigue producirlo aislado.
- Llevarlo al habla: pasamos de sílabas a palabras, frases y conversación, que es lo que más tiempo requiere.
- Generalizar: con tareas cortas para casa, el sonido nuevo se automatiza y se usa fuera de la sala.
Las sesiones son dinámicas y adaptadas a su edad, para que practicar no se convierta en una obligación.
¿Cómo puedo ayudarle en casa?
- No le hagas repetir la palabra mal dicha. Devuélvele el modelo correcto de forma natural: si dice “tasa”, responde “sí, vamos a casa”.
- Habla despacio y claro, sin exagerar ni imitar su forma de pronunciar.
- Practica poco y a menudo: cinco minutos al día de los ejercicios que te demos funcionan mejor que una sesión larga el fin de semana.
- Cuida su seguridad: si le hacen burla en el colegio, valora lo que consigue y quítale presión.
Muchas familias preguntan por los ejercicios de lengua y soplo. Ayudan en casos concretos, pero no sustituyen el trabajo con los sonidos: lo explicamos en la guía de ejercicios de praxias y soplo para casa.
Si tu hijo no pronuncia bien algunos sonidos y queréis salir de dudas, en nuestro centro de Chamberí podemos valorarlo. Puedes ver cómo trabajamos en logopedia o pedir cita directamente.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


