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Logopedia

Chupete, biberón y pantallas: cómo influyen en el habla de tu hijo

Equipo de Maravillosa Mente · Actualizado el 30 de octubre de 2026

Respuesta rápida: El chupete y el biberón por sí solos rara vez causan un retraso del habla, pero su uso prolongado se asocia a mordida abierta y a patrones orales que pueden afectar a la pronunciación. La Asociación Española de Pediatría recomienda limitar el chupete hasta el año y no usar pantallas antes de los 6 años, salvo videollamadas acompañadas.

¿El chupete, el biberón y las pantallas afectan al habla?

Pueden influir, pero casi nunca son la causa única de que un niño hable tarde o pronuncie mal. Son hábitos que, según cuánto y cuándo se usan, restan ocasiones de hablar o favorecen que la boca trabaje de una forma poco eficaz.

Por eso conviene separar dos cosas. Por un lado, lo que tiene buena base: el uso prolongado del chupete se asocia a cambios en la mordida, y las pantallas restan conversación. Por otro, lo que es más un mito que un dato: que el chupete “estropea el habla” en cualquier caso. Si tu hijo usa chupete o ve dibujos de vez en cuando, no has hecho nada malo. Esta guía te ayuda a ajustar esos hábitos según la edad.

¿Qué dice la evidencia sobre el chupete y el habla?

Aquí hay que ser honestos: la evidencia sobre el chupete y el desarrollo del habla es escasa. Un estudio británico publicado en 2021 por Strutt y colaboradores concluyó que hay muy pocos datos sobre este efecto. Sus resultados sugieren que un uso frecuente durante el día podría asociarse a más errores de pronunciación poco habituales, pero no permiten afirmar que el chupete cause un retraso del lenguaje.

Lo que sí está mejor documentado es su efecto en la boca:

  • Mordida abierta: los dientes de delante no llegan a tocarse al cerrar. Según la Academia Americana de Odontopediatría (AAPD), si el chupete se deja antes de los 3 años, esta mordida abierta tiende a mejorar sola.
  • Lengua baja y adelantada: con el tiempo puede favorecer una forma de tragar empujando los dientes, lo que llamamos deglución atípica.
  • Errores en algunos sonidos, sobre todo la /s/ pronunciada con la lengua entre los dientes, que pueden mantenerse como dislalias.

Y hay algo de sentido común: con el chupete en la boca es más difícil balbucear, imitar sonidos y hablar con claridad. Si tu hijo lo lleva puesto mientras juega y está despierto, tiene menos ocasiones de practicar.

¿Qué recomiendan los pediatras sobre el chupete?

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) hace estas recomendaciones:

  • En bebés amamantados, mejor esperar a que la lactancia esté bien establecida, habitualmente hacia el mes de vida.
  • Usarlo para dormir se asocia a un menor riesgo de muerte súbita del lactante, uno de sus beneficios mejor estudiados.
  • Limitar su uso hasta el año de vida para evitar otros efectos, como la otitis o los problemas dentales.

La AAPD es algo más flexible con la edad, pero coincide en lo esencial: cuanto antes se deje, mejor, y conviene que no pase de los 3 años.

¿Y el biberón y el vaso?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda ofrecer el vaso hacia los 6 meses, cuando empieza la alimentación complementaria, e ir retirando el biberón poco a poco para completar el cambio entre los 12 y los 18 meses. Lo ideal es que hacia los 2 años beba en un vaso abierto.

La AAP explica que mantener el biberón durante el segundo año puede afectar a la colocación de los dientes y al desarrollo del habla, además de favorecer la caries si los dientes pasan mucho tiempo en contacto con leche o zumo. Sobre los vasos de aprendizaje, aconseja usarlos solo como paso intermedio y evitar los que tienen válvula, porque obligan a succionar igual que un biberón.

¿Qué pasa si respira por la boca?

Respirar por la boca de forma habitual hace que la lengua descanse baja y que los labios estén entreabiertos. Con el tiempo se relaciona con la deglución atípica, con cambios en la mordida y con errores en sonidos como la /s/, la /t/ o la /d/.

Fíjate en cómo respira tu hijo cuando ve un cuento, está concentrado o duerme. Si suele tener la boca abierta, ronca o tiene mocos que no se van, coméntalo con el pediatra. Puede ser necesario que el otorrino revise la nariz, las vegetaciones o las amígdalas.

¿Cómo afectan las pantallas al lenguaje?

Los niños pequeños aprenden a hablar en la conversación: alguien les mira, les habla de lo que les interesa, espera su respuesta y le contesta. Una pantalla no hace eso, y el tiempo que el niño pasa delante de ella es tiempo que no pasa hablando con personas.

Las recomendaciones actuales son claras:

  • Asociación Española de Pediatría (AEP): en diciembre de 2024 actualizó su Plan Digital Familiar y desaconseja las pantallas antes de los 6 años, por considerar que no hay un tiempo de uso seguro. Como excepción, admite su uso supervisado para el contacto social, como una videollamada.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS): en sus directrices de 2019 para menores de 5 años, no recomienda el tiempo sedentario ante pantallas antes de los 2 años y, de 2 a 4 años, lo limita a una hora al día como máximo, cuanto menos mejor.
  • Academia Americana de Pediatría (AAP): recomienda evitar las pantallas antes de los 18 meses, salvo las videollamadas, y de 2 a 5 años limitarlas a una hora al día de contenidos de calidad, vistos junto a un adulto.

La tele de fondo también cuenta

Aunque nadie la esté mirando, la televisión encendida reduce la conversación en casa. Un estudio de Christakis y colaboradores (2009), que grabó el ambiente sonoro de familias con niños pequeños, encontró que cada hora de televisión audible se asociaba a unas 770 palabras menos dichas por los adultos al niño. Apagarla cuando nadie la ve es una de las medidas más sencillas que puedes tomar.

Videollamadas y uso compartido

Hablar con los abuelos por videollamada es distinto de ver dibujos: hay turnos, preguntas y respuestas. Si en algún momento ves algo con tu hijo, la diferencia la marca que estés a su lado, comentéis lo que pasa y luego lo llevéis al juego.

¿Qué conviene hacer en cada edad?

Esta tabla resume las recomendaciones citadas. Son orientativas: tu pediatra puede ajustarlas a tu hijo.

Edad Chupete Biberón y vaso Pantallas
0–6 meses Con lactancia materna, mejor esperar a que esté establecida. Puede usarse para dormir Pecho o biberón Ninguna, salvo videollamadas acompañadas
6–12 meses Reservarlo para dormir y retirarlo hacia el año (AEP) Empezar a ofrecer vaso con las comidas (AAP) Ninguna, salvo videollamadas acompañadas
12–24 meses Si sigue, retirarlo o limitarlo a momentos puntuales Completar la retirada del biberón entre los 12 y los 18 meses (AAP); vaso abierto hacia los 2 años Ninguna según AEP y OMS; videollamadas acompañadas
2–3 años Retirarlo antes de los 3 años (AAPD) Vaso abierto AEP: ninguna. OMS y AAP: máximo 1 hora al día, mejor menos y acompañado
3–6 años Si sigue usándolo, consulta con el odontopediatra y el logopeda Vaso abierto AEP: ninguna, salvo contacto social supervisado. OMS y AAP: máximo 1 hora

¿Cómo quitar el chupete sin dramas?

No hay un método único, pero estas pautas suelen funcionar:

  1. Elige un buen momento: evita épocas de cambios, como la llegada de un hermano o el inicio de la escuela infantil.
  2. Reduce primero los momentos de día: que se quede en la cuna o en la cama y se use solo para dormir.
  3. Anticípaselo con palabras sencillas o con un cuento, si ya tiene edad para entenderlo.
  4. Ofrece otras formas de calma: un muñeco, una canción, brazos.
  5. Que todos los adultos digan lo mismo: familia, cuidadores y escuela infantil.
  6. Aguanta unos días: las primeras noches suelen ser las más difíciles y luego mejora.
  7. No uses el miedo ni le avergüences delante de otros.

Para el biberón sirve la misma lógica: primero se quita en las comidas, después en la siesta y por último el de la noche, sustituyéndolo por un cuento o un rato de mimos.

Si tu hijo tiene unos 2 años y habla poco, te será útil la guía mi hijo de 2 años no habla, ¿es normal?.

¿Cuándo conviene consultar?

Pide una valoración si ves alguna de estas señales:

  • A los 2 años habla muy poco o no une dos palabras, use o no chupete. Lo explicamos en la página de retraso del lenguaje.
  • Pasados los 4 años le cuesta que le entiendan personas de fuera de casa.
  • Pronuncia la /s/ con la lengua entre los dientes o con el aire saliendo por un lado.
  • Al tragar, la lengua asoma entre los dientes o empuja contra ellos.
  • Tiene la boca abierta en reposo, ronca o respira por la boca de forma habitual.
  • El dentista ha visto una mordida abierta.

En nuestro centro de Chamberí, en Madrid, valoramos el lenguaje, el habla y la función de la boca, y te damos pautas concretas para casa. Si tienes dudas sobre el habla de tu hijo, puedes pedir una valoración. Y si quieres comparar con lo esperable a su edad, tienes nuestra guía de hitos del lenguaje por edad.

Fuentes: Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), recomendaciones sobre el uso del chupete; Asociación Española de Pediatría, actualización del Plan Digital Familiar (diciembre de 2024); Organización Mundial de la Salud (OMS), directrices sobre actividad física, comportamiento sedentario y sueño para menores de 5 años (2019); Academia Americana de Pediatría (AAP), «Media and Young Minds» (2016) y recomendaciones sobre la retirada del biberón; American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD), política sobre chupetes; Strutt, Khattab y Willoughby (International Journal of Language & Communication Disorders, 2021); Christakis y colaboradores (Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, 2009).

Preguntas frecuentes

¿El chupete retrasa el habla?

La evidencia es limitada. Un estudio británico de 2021 (Strutt y colaboradores) concluyó que hay muy pocos datos sobre el efecto del chupete en el habla, aunque sugiere que un uso frecuente durante el día podría asociarse a más errores atípicos de pronunciación. Lo que sí está bien documentado es su relación con la mordida abierta cuando se usa durante años.

¿A qué edad hay que quitar el chupete?

El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría recomienda limitar su uso hasta el año de vida. La Academia Americana de Odontopediatría señala que, si se deja antes de los 3 años, la mordida abierta que haya podido causar tiende a mejorar.

¿Puede mi hijo ver dibujos si se los pongo en otro idioma para que aprenda?

Los niños pequeños aprenden el lenguaje sobre todo en la interacción con personas. Por eso la Asociación Española de Pediatría desaconseja las pantallas antes de los 6 años. Una canción o un cuento contados por ti, en el idioma que sea, aportan mucho más.

¿Las videollamadas con los abuelos también cuentan como pantalla?

Son la excepción que admiten la AEP y la Academia Americana de Pediatría. En una videollamada hay conversación real, turnos y respuesta, y conviene que un adulto acompañe al niño durante la llamada.

Mi hijo duerme con la boca abierta y ronca, ¿afecta al habla?

Respirar por la boca de forma habitual hace que la lengua descanse baja y adelantada, y se relaciona con la deglución atípica y con errores en sonidos como la /s/. Coméntalo con el pediatra, que valorará si conviene revisar nariz, vegetaciones o amígdalas con el otorrino.

Da el primer paso. Te escuchamos sin compromiso.

Cuéntanos qué te preocupa y te orientamos sobre la valoración más adecuada para tu hijo o para ti.

O llámanos al +34 672 62 98 17