Chupete, biberón y pantallas: cómo influyen en el habla de tu hijo
Respuesta rápida: El chupete y el biberón por sí solos rara vez causan un retraso del habla, pero su uso prolongado se asocia a mordida abierta y a patrones orales que pueden afectar a la pronunciación. La Asociación Española de Pediatría recomienda limitar el chupete hasta el año y no usar pantallas antes de los 6 años, salvo videollamadas acompañadas.
¿El chupete, el biberón y las pantallas afectan al habla?
Pueden influir, pero casi nunca son la causa única de que un niño hable tarde o pronuncie mal. Son hábitos que, según cuánto y cuándo se usan, restan ocasiones de hablar o favorecen que la boca trabaje de una forma poco eficaz.
Por eso conviene separar dos cosas. Por un lado, lo que tiene buena base: el uso prolongado del chupete se asocia a cambios en la mordida, y las pantallas restan conversación. Por otro, lo que es más un mito que un dato: que el chupete “estropea el habla” en cualquier caso. Si tu hijo usa chupete o ve dibujos de vez en cuando, no has hecho nada malo. Esta guía te ayuda a ajustar esos hábitos según la edad.
¿Qué dice la evidencia sobre el chupete y el habla?
Aquí hay que ser honestos: la evidencia sobre el chupete y el desarrollo del habla es escasa. Un estudio británico publicado en 2021 por Strutt y colaboradores concluyó que hay muy pocos datos sobre este efecto. Sus resultados sugieren que un uso frecuente durante el día podría asociarse a más errores de pronunciación poco habituales, pero no permiten afirmar que el chupete cause un retraso del lenguaje.
Lo que sí está mejor documentado es su efecto en la boca:
- Mordida abierta: los dientes de delante no llegan a tocarse al cerrar. Según la Academia Americana de Odontopediatría (AAPD), si el chupete se deja antes de los 3 años, esta mordida abierta tiende a mejorar sola.
- Lengua baja y adelantada: con el tiempo puede favorecer una forma de tragar empujando los dientes, lo que llamamos deglución atípica.
- Errores en algunos sonidos, sobre todo la /s/ pronunciada con la lengua entre los dientes, que pueden mantenerse como dislalias.
Y hay algo de sentido común: con el chupete en la boca es más difícil balbucear, imitar sonidos y hablar con claridad. Si tu hijo lo lleva puesto mientras juega y está despierto, tiene menos ocasiones de practicar.
¿Qué recomiendan los pediatras sobre el chupete?
El Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP) hace estas recomendaciones:
- En bebés amamantados, mejor esperar a que la lactancia esté bien establecida, habitualmente hacia el mes de vida.
- Usarlo para dormir se asocia a un menor riesgo de muerte súbita del lactante, uno de sus beneficios mejor estudiados.
- Limitar su uso hasta el año de vida para evitar otros efectos, como la otitis o los problemas dentales.
La AAPD es algo más flexible con la edad, pero coincide en lo esencial: cuanto antes se deje, mejor, y conviene que no pase de los 3 años.
¿Y el biberón y el vaso?
La Academia Americana de Pediatría (AAP) recomienda ofrecer el vaso hacia los 6 meses, cuando empieza la alimentación complementaria, e ir retirando el biberón poco a poco para completar el cambio entre los 12 y los 18 meses. Lo ideal es que hacia los 2 años beba en un vaso abierto.
La AAP explica que mantener el biberón durante el segundo año puede afectar a la colocación de los dientes y al desarrollo del habla, además de favorecer la caries si los dientes pasan mucho tiempo en contacto con leche o zumo. Sobre los vasos de aprendizaje, aconseja usarlos solo como paso intermedio y evitar los que tienen válvula, porque obligan a succionar igual que un biberón.
¿Qué pasa si respira por la boca?
Respirar por la boca de forma habitual hace que la lengua descanse baja y que los labios estén entreabiertos. Con el tiempo se relaciona con la deglución atípica, con cambios en la mordida y con errores en sonidos como la /s/, la /t/ o la /d/.
Fíjate en cómo respira tu hijo cuando ve un cuento, está concentrado o duerme. Si suele tener la boca abierta, ronca o tiene mocos que no se van, coméntalo con el pediatra. Puede ser necesario que el otorrino revise la nariz, las vegetaciones o las amígdalas.
¿Cómo afectan las pantallas al lenguaje?
Los niños pequeños aprenden a hablar en la conversación: alguien les mira, les habla de lo que les interesa, espera su respuesta y le contesta. Una pantalla no hace eso, y el tiempo que el niño pasa delante de ella es tiempo que no pasa hablando con personas.
Las recomendaciones actuales son claras:
- Asociación Española de Pediatría (AEP): en diciembre de 2024 actualizó su Plan Digital Familiar y desaconseja las pantallas antes de los 6 años, por considerar que no hay un tiempo de uso seguro. Como excepción, admite su uso supervisado para el contacto social, como una videollamada.
- Organización Mundial de la Salud (OMS): en sus directrices de 2019 para menores de 5 años, no recomienda el tiempo sedentario ante pantallas antes de los 2 años y, de 2 a 4 años, lo limita a una hora al día como máximo, cuanto menos mejor.
- Academia Americana de Pediatría (AAP): recomienda evitar las pantallas antes de los 18 meses, salvo las videollamadas, y de 2 a 5 años limitarlas a una hora al día de contenidos de calidad, vistos junto a un adulto.
La tele de fondo también cuenta
Aunque nadie la esté mirando, la televisión encendida reduce la conversación en casa. Un estudio de Christakis y colaboradores (2009), que grabó el ambiente sonoro de familias con niños pequeños, encontró que cada hora de televisión audible se asociaba a unas 770 palabras menos dichas por los adultos al niño. Apagarla cuando nadie la ve es una de las medidas más sencillas que puedes tomar.
Videollamadas y uso compartido
Hablar con los abuelos por videollamada es distinto de ver dibujos: hay turnos, preguntas y respuestas. Si en algún momento ves algo con tu hijo, la diferencia la marca que estés a su lado, comentéis lo que pasa y luego lo llevéis al juego.
¿Qué conviene hacer en cada edad?
Esta tabla resume las recomendaciones citadas. Son orientativas: tu pediatra puede ajustarlas a tu hijo.
| Edad | Chupete | Biberón y vaso | Pantallas |
|---|---|---|---|
| 0–6 meses | Con lactancia materna, mejor esperar a que esté establecida. Puede usarse para dormir | Pecho o biberón | Ninguna, salvo videollamadas acompañadas |
| 6–12 meses | Reservarlo para dormir y retirarlo hacia el año (AEP) | Empezar a ofrecer vaso con las comidas (AAP) | Ninguna, salvo videollamadas acompañadas |
| 12–24 meses | Si sigue, retirarlo o limitarlo a momentos puntuales | Completar la retirada del biberón entre los 12 y los 18 meses (AAP); vaso abierto hacia los 2 años | Ninguna según AEP y OMS; videollamadas acompañadas |
| 2–3 años | Retirarlo antes de los 3 años (AAPD) | Vaso abierto | AEP: ninguna. OMS y AAP: máximo 1 hora al día, mejor menos y acompañado |
| 3–6 años | Si sigue usándolo, consulta con el odontopediatra y el logopeda | Vaso abierto | AEP: ninguna, salvo contacto social supervisado. OMS y AAP: máximo 1 hora |
¿Cómo quitar el chupete sin dramas?
No hay un método único, pero estas pautas suelen funcionar:
- Elige un buen momento: evita épocas de cambios, como la llegada de un hermano o el inicio de la escuela infantil.
- Reduce primero los momentos de día: que se quede en la cuna o en la cama y se use solo para dormir.
- Anticípaselo con palabras sencillas o con un cuento, si ya tiene edad para entenderlo.
- Ofrece otras formas de calma: un muñeco, una canción, brazos.
- Que todos los adultos digan lo mismo: familia, cuidadores y escuela infantil.
- Aguanta unos días: las primeras noches suelen ser las más difíciles y luego mejora.
- No uses el miedo ni le avergüences delante de otros.
Para el biberón sirve la misma lógica: primero se quita en las comidas, después en la siesta y por último el de la noche, sustituyéndolo por un cuento o un rato de mimos.
Si tu hijo tiene unos 2 años y habla poco, te será útil la guía mi hijo de 2 años no habla, ¿es normal?.
¿Cuándo conviene consultar?
Pide una valoración si ves alguna de estas señales:
- A los 2 años habla muy poco o no une dos palabras, use o no chupete. Lo explicamos en la página de retraso del lenguaje.
- Pasados los 4 años le cuesta que le entiendan personas de fuera de casa.
- Pronuncia la /s/ con la lengua entre los dientes o con el aire saliendo por un lado.
- Al tragar, la lengua asoma entre los dientes o empuja contra ellos.
- Tiene la boca abierta en reposo, ronca o respira por la boca de forma habitual.
- El dentista ha visto una mordida abierta.
En nuestro centro de Chamberí, en Madrid, valoramos el lenguaje, el habla y la función de la boca, y te damos pautas concretas para casa. Si tienes dudas sobre el habla de tu hijo, puedes pedir una valoración. Y si quieres comparar con lo esperable a su edad, tienes nuestra guía de hitos del lenguaje por edad.
Fuentes: Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría (AEP), recomendaciones sobre el uso del chupete; Asociación Española de Pediatría, actualización del Plan Digital Familiar (diciembre de 2024); Organización Mundial de la Salud (OMS), directrices sobre actividad física, comportamiento sedentario y sueño para menores de 5 años (2019); Academia Americana de Pediatría (AAP), «Media and Young Minds» (2016) y recomendaciones sobre la retirada del biberón; American Academy of Pediatric Dentistry (AAPD), política sobre chupetes; Strutt, Khattab y Willoughby (International Journal of Language & Communication Disorders, 2021); Christakis y colaboradores (Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine, 2009).
