¿Qué hace un psicólogo infantil?
Un psicólogo infantil ayuda a niños y adolescentes a entender lo que sienten, a manejar sus emociones y a relacionarse mejor con los demás. También acompaña a las familias, porque lo que pasa en casa influye mucho en cómo está un niño, y al revés.
No hace falta que haya “algo grave” para consultar. Muchas familias vienen porque una situación concreta se ha enquistado (rabietas diarias, miedo a dormir solo, notas que caen sin motivo claro) y quieren saber si es parte del desarrollo o si necesita apoyo. En la primera consulta lo valoramos juntos y, si no hace falta intervenir, también te lo decimos.
En nuestro centro, la atención psicológica sanitaria la presta un psicólogo o psicóloga general sanitario. Es la figura profesional que, en España, está habilitada para hacer evaluación e intervención psicológica en centros sanitarios.
¿Qué problemas tratamos?
Estas son las consultas más habituales. Cada una tiene su página con señales, explicación y preguntas frecuentes:
- TDAH: dificultades para mantener la atención, organizarse o controlar los impulsos y el movimiento.
- Ansiedad infantil: miedos intensos, preocupaciones constantes, angustia al separarse, dolores de tripa antes del colegio.
- Problemas de conducta: rabietas que no ceden con la edad, desobediencia, agresividad o enfados que desbordan a toda la familia.
- Psicología para adolescentes: tristeza, aislamiento, autoestima, conflictos en casa, relaciones con los iguales y uso de pantallas.
- Psicología para adultos: ansiedad, estrés, duelo, autoestima y apoyo en la crianza para madres y padres.
También acompañamos situaciones vitales que pueden remover mucho a un niño, como la separación de los padres, la llegada de un hermano, una mudanza, la pérdida de un familiar o el acoso escolar.
¿Cuándo conviene pedir cita con el psicólogo?
Todos los niños tienen días malos, miedos y enfados. Lo que marca la diferencia es la intensidad, la duración y el impacto en su vida. Merece la pena consultar si:
- La dificultad dura semanas o meses y no mejora con lo que habéis probado en casa.
- Le impide hacer cosas propias de su edad: ir al colegio, dormir, jugar con otros niños o disfrutar.
- Ha habido un cambio brusco en su forma de ser, en el sueño o en la alimentación.
- El colegio, el pediatra u otro profesional te lo ha sugerido.
- Sientes que la situación os supera como familia.
Si alguna vez tu hijo habla de hacerse daño, de no querer vivir o notas que está en peligro, no esperes a una cita: acude a urgencias, llama al 112 o al 024, la línea de atención a la conducta suicida, que funciona las 24 horas y es gratuita.
¿Cómo es la primera consulta?
La primera cita suele ser solo con los padres. Así puedes hablar con libertad de lo que te preocupa sin que tu hijo esté delante. Te preguntaremos por su historia, su desarrollo, cómo es en casa y en el colegio, y qué esperas de la terapia.
Después conocemos al niño. Con los pequeños usamos sobre todo el juego y el dibujo, porque es su forma natural de expresarse. Con los mayores y los adolescentes, la conversación tiene más peso. Si es útil, completamos la evaluación con cuestionarios estandarizados para la familia y el colegio.
Al terminar la evaluación te hacemos una devolución: qué creemos que está pasando, qué objetivos proponemos y cómo vamos a trabajar. Si en algún momento vemos que otra disciplina o un recurso externo encaja mejor, te lo diremos con claridad.
¿Cómo trabajamos en terapia?
Nos basamos en intervenciones con respaldo científico, adaptadas a la edad y a cada familia. Entre ellas:
- Terapia cognitivo-conductual, que ayuda a reconocer pensamientos y emociones y a probar formas nuevas de afrontar lo que da miedo o enfada.
- Entrenamiento a padres, con pautas concretas para manejar rabietas, poner límites con calma y reforzar lo que va bien.
- Regulación emocional, para que el niño aprenda a ponerle nombre a lo que siente y a calmarse.
- Habilidades sociales, cuando cuesta hacer amigos, resolver conflictos o entender a los demás.
Las sesiones con niños no son una charla en un despacho. Hay juegos, cuentos, dibujos y actividades pensadas para que el trabajo sea comprensible y llevadero para ellos.
¿Participan los padres en la terapia?
Sí, y es una de las claves para que funcione. Los niños pasan una hora a la semana con el psicólogo y el resto del tiempo con su familia. Por eso dedicamos espacio a explicarte qué estamos trabajando y cómo puedes reforzarlo en casa.
Con los adolescentes buscamos un equilibrio: necesitan un espacio propio y confidencial para hablar con libertad, y a la vez la familia necesita saber cómo ayudar. Lo que se comparta con los padres se acuerda con el adolescente, salvo que exista un riesgo para su seguridad.
¿Y si mi hijo necesita más de un profesional?
Muchas dificultades no vienen solas. Un niño con TDAH puede tener también problemas de lectura; uno con ansiedad, dificultades sensoriales; uno con rabietas frecuentes, un lenguaje que todavía no le permite explicarse. Por eso trabajamos de forma coordinada con logopedia, terapia ocupacional y pedagogía.
Si hay sospecha de autismo, la valoración se plantea desde nuestra área de TEA y autismo, con varios profesionales mirando a la vez. Y si necesitas un informe completo, puedes consultar cómo funciona la evaluación y el diagnóstico en el centro.
Psicología infantil en Chamberí
Estamos en el barrio de Ríos Rosas, con buena conexión en metro para familias de todo Madrid. Si ya tienes informes del colegio, del pediatra o de otros profesionales, tráelos a la primera cita: nos ayudan a entender mejor a tu hijo desde el principio. Puedes ver cómo llegar en la página del centro o pedir cita directamente.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


