¿Para qué sirve una primera valoración?
La primera valoración responde a la pregunta que traen casi todas las familias: ¿lo que le pasa a mi hijo es motivo de preocupación o forma parte de su ritmo? Para contestarla hace falta algo más que una impresión. Necesitamos escucharos, conocer al niño y, cuando hace falta, comparar sus resultados con los de otros niños de su edad.
Con esa información podemos decirte qué está pasando, qué no, y qué conviene hacer a continuación. A veces la respuesta es empezar terapia. Otras veces basta con unas pautas y una revisión al cabo de unos meses. En cualquier caso, sales con una idea clara del siguiente paso.
¿Cómo es la primera valoración paso a paso?
La valoración se adapta a la edad y al motivo de consulta, pero sigue siempre una estructura parecida:
- Entrevista con la familia. Hablamos de lo que os preocupa, de cuándo empezó y de cómo es tu hijo en casa, en el colegio y con otros niños. Repasamos el embarazo, el parto, los primeros hitos y la salud general.
- Observación. Conocemos a tu hijo en un ambiente tranquilo, jugando o conversando según su edad. Observamos cómo se comunica, cómo se mueve, cómo juega y cómo se relaciona.
- Pruebas estandarizadas. Cuando la pregunta lo requiere, usamos pruebas estandarizadas adecuadas a su edad. Son pruebas con normas de referencia que permiten saber si un resultado es el esperable o si se aleja de él. Para el niño suelen parecer juegos o actividades.
- Análisis. Revisamos toda la información y, si han participado varios profesionales, la ponemos en común.
- Devolución. Nos reunimos con vosotros para explicaros los resultados sin tecnicismos, resolver dudas y proponer un plan.
- Informe. Recibes un informe escrito con los resultados, las conclusiones y las recomendaciones.
¿Cuánto dura la valoración?
Es orientativo, porque cada caso es distinto. En general, la valoración ocupa entre una y tres sesiones, incluida la devolución. Una valoración centrada en un área concreta en un niño pequeño suele ser más breve; una valoración interdisciplinar o con muchas pruebas puede necesitar más tiempo.
Al pedir cita te diremos cuántas sesiones prevemos y cuándo tendrás el informe.
¿Qué tengo que traer a la primera cita?
Cuanta más información tengamos, más útil será la valoración. Te recomendamos traer:
- Informes previos: del pediatra, del hospital, de la escuela infantil, del colegio o de otros profesionales que hayan visto a tu hijo.
- Cartilla o documento de salud infantil, sobre todo si es pequeño, con los controles de peso, talla y desarrollo.
- Revisiones de audición y visión, si las tiene. Ante cualquier duda sobre el lenguaje, conviene que el pediatra descarte un problema de audición.
- Cuadernos y trabajos del colegio si la consulta tiene que ver con el aprendizaje, la lectura o la escritura.
- Gafas o audífonos, si los usa.
- Vídeos cortos de casa que muestren lo que te preocupa, si crees que en la consulta no se va a ver.
- Una lista de preguntas, para que no se te olvide nada.
¿Cómo preparo a mi hijo?
Explícale que va a conocer a una persona que trabaja con niños y que tiene juegos. Evita palabras como “examen” o “médico” si le ponen nervioso. Intenta que venga descansado y sin hambre, y si tiene un juguete que le da seguridad, puede traerlo. Con adolescentes, cuéntales con sinceridad para qué es la cita y pregúntales qué les gustaría contar a ellos.
¿Qué es una valoración interdisciplinar?
Muchas dificultades no encajan en una sola especialidad. Un niño que habla poco puede tener también dificultades sensoriales; uno que no lee bien puede tener además problemas de atención. En una valoración interdisciplinar participan varios profesionales del centro y ponen en común lo que observan.
Según lo que necesite tu hijo, pueden intervenir:
- Logopedia, para el lenguaje, el habla, la voz o la lectoescritura.
- Psicología infantil, para la conducta, las emociones, la atención o la interacción.
- Terapia ocupacional, para la motricidad, el procesamiento sensorial y la autonomía.
- Pedagogía, para las dificultades de aprendizaje y el estudio.
- Atención temprana, si tu hijo tiene menos de 6 años.
La ventaja es que tienes una sola devolución, una visión de conjunto y un único plan, en lugar de varias opiniones por separado.
¿Me daréis un diagnóstico?
Cuando los resultados lo permiten, el informe recoge una orientación diagnóstica dentro de las competencias de cada profesional. Algunos diagnósticos, como el TEA o el TDAH, son clínicos y pueden requerir además la valoración de neuropediatría o psiquiatría infantil. Si es así, te lo explicaremos y te ayudaremos a coordinarlo.
Un diagnóstico no es una etiqueta. Sirve para entender a tu hijo, acceder a apoyos en el colegio y elegir la intervención adecuada. Y muchas veces lo más útil del informe no es el nombre, sino la descripción de lo que le cuesta y de lo que se le da bien.
¿Qué pasa después de la valoración?
Con los resultados en la mano, decides cómo seguir. Si recomendamos terapia, te explicamos los objetivos, la frecuencia orientativa y qué podemos esperar de ella. Si no hace falta, te damos pautas y te indicamos cuándo volver a consultar. El informe es tuyo y puedes compartirlo con el pediatra, el colegio u otros profesionales.
¿Cómo pido la primera valoración?
Estamos en la calle Espronceda, en el barrio de Ríos Rosas (Chamberí), con varias estaciones de metro cerca. Puedes ver cómo llegar en la página del centro.
Si no tienes claro qué profesional necesita tu hijo, te ayuda la guía ¿logopeda, psicólogo o terapeuta ocupacional?.
Para pedir la valoración, escríbenos o llámanos desde la página de contacto y cuéntanos en pocas líneas qué te preocupa. Te diremos qué profesional es el más adecuado para empezar, cuánto durará la valoración y qué necesitas traer. Dar el primer paso es la forma más rápida de salir de dudas.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


