¿Qué es el trastorno del espectro autista (TEA)?
El TEA es una forma diferente de desarrollo del sistema nervioso que influye en cómo un niño se comunica, se relaciona con los demás y procesa lo que ocurre a su alrededor. Se habla de “espectro” porque cada niño es distinto: hay niños que no hablan y niños con un lenguaje muy rico, niños que necesitan mucho apoyo en el día a día y otros que necesitan muy poco.
El manual de referencia en salud mental, el DSM-5, describe el TEA a partir de dos grandes áreas:
- Comunicación e interacción social: dificultades persistentes para compartir intereses y emociones, para usar y entender gestos, la mirada o las expresiones de la cara, y para hacer y mantener relaciones adaptadas a su edad.
- Patrones de conducta, intereses o actividades restringidos y repetitivos: movimientos o frases repetitivas, mucha necesidad de rutina, intereses muy intensos o respuestas poco habituales a los estímulos sensoriales.
Además, estas características tienen que estar presentes desde las primeras etapas del desarrollo (aunque a veces se hagan evidentes más tarde) y afectar de forma significativa a su vida diaria. El DSM-5 también describe tres niveles según la cantidad de apoyo que necesita la persona.
Este resumen sirve para entender de qué hablamos, no para diagnosticar. Solo una evaluación profesional puede decir si un niño tiene TEA.
¿Qué señales tempranas pueden hacer pensar en TEA?
Ninguna señal aislada significa autismo, pero hay algunas que conviene comentar con el pediatra o con un profesional del desarrollo, sobre todo si se dan varias a la vez:
| Edad aproximada | Qué puede llamar la atención |
|---|---|
| Hacia los 9 a 12 meses | No responde a su nombre de forma habitual, sonríe poco cuando le sonríes, apenas balbucea o hace pocos gestos. |
| Hacia los 12 a 18 meses | No señala para pedir ni para enseñarte algo, no dice adiós con la mano, no sigue tu mirada cuando miras un objeto. |
| Hacia los 18 a 24 meses | No dice palabras sueltas o no las usa para comunicarse, no imita ni juega a “hacer como si”, parece no interesarse por otros niños. |
| A cualquier edad | Pierde palabras o habilidades sociales que ya tenía. |
Estas referencias siguen las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y de la Academia Americana de Pediatría. En niños mayores, las señales pueden ser más sutiles: dificultad para entender bromas o dobles sentidos, conversaciones centradas en un único tema, problemas para hacer amigos o mucha angustia ante cambios.
¿Qué hago si sospecho que mi hijo tiene autismo?
Lo primero, respirar. Tener dudas no significa que tu hijo tenga TEA, y si lo tiene, detectarlo pronto es una buena noticia porque permite darle los apoyos que necesita. Estos son los pasos que te recomendamos:
- Apunta lo que observas: qué hace, desde cuándo y en qué situaciones. Si puedes, graba algún vídeo corto en casa.
- Habla con tu pediatra, que puede hacer un cribado y orientarte sobre los recursos públicos de tu zona.
- Pide una valoración con profesionales del desarrollo infantil. En nuestro centro la hacemos de forma interdisciplinar dentro de la evaluación y diagnóstico.
- No esperes para empezar a ayudarle: aunque la valoración esté en curso, trabajar la comunicación y el juego desde ya es beneficioso.
Si tu hijo tiene menos de seis años, también puede orientarte la página de atención temprana, donde explicamos cómo acompañamos el desarrollo en los primeros años.
¿Cómo trabajan juntas logopedia, terapia ocupacional y psicología?
A un niño con TEA lo que más le ayuda es un plan coherente, con todos los profesionales remando en la misma dirección. Por eso los profesionales comparten la valoración, los objetivos y la información sobre cómo avanza.
- Logopedia: trabaja la intención comunicativa, la comprensión, el lenguaje y, cuando hace falta, sistemas aumentativos y alternativos de comunicación (pictogramas, signos o dispositivos) para que el niño tenga una forma de expresarse mientras desarrolla el habla.
- Terapia ocupacional e integración sensorial: ayuda a organizar las respuestas a ruidos, texturas o movimiento, y trabaja la autonomía en el vestido, el aseo y la alimentación.
- Psicología infantil: acompaña la regulación emocional, la flexibilidad ante los cambios y las habilidades sociales, y da apoyo y pautas a la familia, que también necesita su espacio.
Por ejemplo, si un niño tiene crisis en el comedor del colegio, la terapeuta ocupacional valora qué le está desbordando a nivel sensorial, la logopeda le ayuda a tener una forma de pedir una pausa y la psicóloga trabaja con él y con la familia estrategias para anticipar y calmarse. Los tres objetivos se refuerzan entre sí.
¿Qué papel tiene la familia?
Un papel central. Nadie conoce a tu hijo como su familia, y sois quienes más tiempo pasáis con él. En las sesiones te mostramos estrategias para comunicarte con él, anticipar cambios y acompañar sus momentos difíciles, y te damos pautas realistas para el día a día.
También coordinamos con el colegio o la escuela infantil, con tu autorización, para que el niño encuentre apoyos parecidos en todos sus entornos.
Nuestro enfoque: respeto y apoyo, no “corregir”
No intentamos que un niño con TEA deje de ser quien es. Buscamos que pueda comunicarse, estar tranquilo, aprender y relacionarse a su manera, con los apoyos que necesite. Partimos de sus intereses y puntos fuertes, porque es así como un niño se motiva y aprende.
Atención al TEA en Chamberí
Si todavía estás en la fase de dudas, nuestra guía de señales tempranas de autismo por edad te ayuda a saber qué observar y con quién hablar.
Estamos en el barrio de Ríos Rosas y atendemos a familias de todo Madrid. Si tienes dudas sobre el desarrollo de tu hijo, puedes pedir cita para una primera entrevista y te contaremos cómo sería la valoración en su caso.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


