¿Cuándo conviene que un adolescente vaya al psicólogo?
Conviene consultar cuando el malestar de tu hijo es intenso, dura varias semanas y está afectando a su vida: a los estudios, a sus amistades, a la relación con la familia o a su forma de cuidarse. No hace falta esperar a que la situación sea grave. Cuanto antes se pide ayuda, más fácil suele ser el proceso.
La adolescencia es una etapa de muchos cambios. Es normal que tu hijo busque más intimidad, que discuta, que cambie de gustos o que tenga altibajos. Lo que no es esperable es que esté mal casi todo el tiempo, que deje de hacer su vida o que aparezcan conductas que le ponen en riesgo.
¿Qué temas trabajamos con adolescentes?
Los motivos de consulta más habituales son:
- Ansiedad: nervios ante los exámenes, ataques de pánico, preocupación constante o miedo a las situaciones sociales.
- Tristeza y estado de ánimo bajo: falta de ganas, apatía, irritabilidad o sensación de vacío.
- Autoestima e imagen corporal: inseguridad, comparación constante en redes sociales, preocupación excesiva por el peso o el aspecto.
- Relaciones: conflictos con amigos, acoso escolar o ciberacoso, primeras relaciones de pareja.
- Conflictos familiares: discusiones frecuentes, separación de los padres, dificultad para comunicarse.
- Estudios: falta de motivación, dificultades de concentración o de organización, a veces relacionadas con un TDAH no detectado.
- Uso problemático de pantallas o de videojuegos.
¿Cuándo es un problema más serio?
Hay situaciones que necesitan una valoración profesional sin demora:
- Depresión: según el DSM-5, se habla de episodio depresivo cuando durante al menos dos semanas hay ánimo bajo (en adolescentes puede manifestarse como irritabilidad) o pérdida de interés por casi todo, junto con otros síntomas como cambios en el sueño o el apetito, cansancio, sentimientos de culpa o inutilidad, dificultad para concentrarse o pensamientos de muerte.
- Autolesiones: cortes, quemaduras o golpes que se hace a sí mismo para aliviar un malestar que no sabe manejar de otra forma.
- Alteraciones de la conducta alimentaria: restricción de la comida, atracones, vómitos o ejercicio excesivo para controlar el peso. En estos casos, además del psicólogo, es importante la valoración médica.
- Consumo de alcohol u otras drogas que va a más o le está causando problemas.
Estas descripciones sirven para orientarte, no para diagnosticar. Si reconoces alguna de estas situaciones, pide una valoración.
¿Cuándo hay que acudir a urgencias?
Si tu hijo habla de quitarse la vida, ha hecho algún intento, tiene un plan o te dice que no puede más, no esperes a una cita en consulta:
- No le dejes solo y retira de su alcance medicamentos u objetos peligrosos.
- Acude a las urgencias de un hospital o llama al 112.
- Llama al 024, la línea de atención a la conducta suicida del Ministerio de Sanidad. Es gratuita, confidencial y funciona las 24 horas, también para familiares.
Preguntarle directamente si está pensando en hacerse daño no le va a dar la idea. Al contrario, suele aliviar sentir que alguien se da cuenta y quiere escuchar.
¿Cómo puedo hablar con mi hijo si le veo mal?
No siempre es fácil, porque en esta etapa muchos adolescentes se cierran con sus padres. Algunas ideas que suelen ayudar:
- Busca momentos tranquilos y sin prisa, como un trayecto en coche o un paseo, en lugar de una conversación cara a cara solemne.
- Empieza por lo que observas, sin juzgar: “Te noto más cansado últimamente, ¿cómo estás?”.
- Escucha más de lo que hablas y evita dar soluciones enseguida.
- Toma en serio lo que te cuente, aunque te parezca un problema pequeño.
- Si no quiere hablar en ese momento, déjale claro que estás disponible y vuelve a intentarlo otro día.
Proponerle ir al psicólogo como un espacio propio, y no como un castigo, suele facilitar que acepte probar.
¿Cómo es la terapia con adolescentes?
Primero hablamos con la familia para entender qué está pasando y después conocemos al adolescente. Desde el principio dejamos claro que ese espacio es suyo: lo que cuenta es confidencial, y lo que se comparta con los padres se acuerda con él o con ella, salvo que haya un riesgo para su seguridad.
En las sesiones trabajamos con intervenciones con respaldo científico, como la terapia cognitivo-conductual, adaptadas a su edad y a sus intereses. Ayudamos a:
- Entender y poner nombre a lo que siente.
- Manejar la ansiedad, la tristeza y la rabia.
- Cuestionar pensamientos muy duros sobre sí mismo.
- Mejorar la comunicación con la familia.
- Recuperar actividades y relaciones que le hacen bien.
Las familias también tienen su espacio. Algunas sesiones son conjuntas y otras solo con los padres, para darles pautas sobre cómo acompañar sin invadir. Si hay dificultades de estudio, la pedagogía puede ayudar con técnicas de organización y estudio.
Psicología para adolescentes en Chamberí
En nuestro centro de Chamberí atendemos a adolescentes de todo Madrid. Si quieres conocer cómo trabajamos en general, visita la página de psicología infantil. Y si eres tú quien necesita apoyo como madre o padre, también puedes consultar nuestra psicología para adultos.
Última revisión: 30 de octubre de 2026


